jueves, 5 de noviembre de 2026

Voto castigo, la única salida del pueblo ante la falta de una alternativa transformadora

Por Gregorio Moya E.

Las elecciones de medio término que acaban de concluir en los EE. UU. fue un castigo con el voto al gobierno de Donald Trump, sus ínfulas de emperador, sus políticas económicas y sociales, la xenofobia y racismo de su política migratoria y su guerrerismo. Fue un rechazo a un presidente que es considerado por la mayoría como autoritario y hasta como dictador. Fue una derrota al presidente que sabía de la importancia de las elecciones y dijo en algunos escenarios que era él quien estaba en las boletas de medio término. 


La población derrotó los centenares de millones de dólares aportado por la oligarquía para elegir candidatos republicanos afectos a Trump. Incluso fue derrotada su promesa de un cheque mucho mayor de 5.000 dólares, condicionado a que los republicanos conserven el control del Congreso.

En EE. UU. hay una situación económica de crisis para la población pobre y trabajadora. Encarecimiento de los alimentos, de las viviendas, de los servicios de salud, y deterioro de las ciudades. La gente está al grito por el alto costo de la comida.

La gente derrotó también el fraude de las redes sociales aliadas al esquema de Trump y a las amenazas de no aceptar la derrota. También fue derrotado el ofrecimiento de dinero para ganar el voto.

El voto contra Trump arrazó en ciudades donde hacía años no perdían los republicanos. En Kansas ganó un demócrata por primera vez desde 1932. En Texas James Talarico derrotó ampliamente al candidato republicano impuesto por Donald Trump. Lo mismo sucedió en Iowa, Ohio y en el ultra rojo Mississippi un afroamericano está por fracciones sobre la incumbente republicana.

Una persona clave ha sido Bernie Sanders, que con 83 años libra una batalla contra el trumpismo y la ultraderecha, y vemos como este esfuerzo titánico se conjuga con jóvenes relevos. Sanders es un referente alternativo al pensamiento dominante, una realidad política, y junto al él los Socialistas Democráticos de América (DSA), un espectro que va desde lo que llaman centro derecha a centro izquierda, incluso algunos con tendencias anarquistas.

Los socialistas democráticos en EE. UU. (DSA) no han tenido miedo de levantar la bandera del socialismo, de denunciar la oligarquía, de enfrentar el sionismo y denunciar al Estado de Israel, de oponerse abiertamente a la industria de las armas, proponiendo un embargo de armas y otras propuestas para detener el genocidio contra los palestinos. Levantar el derecho a la salud, salario justo y vivienda para la población trabajadora, y enfrentar la xenofobia y el racismo, han venido ganando mayoría, que el maistream del partido demócrata no ha podido impedir. 

Es importante resaltar que el partido demócrata es uno de los partidos del gran capital, imperialista, colonizador antiobrero y antipopular, no es de izquierda como señala Trump. Este partido es parte del establishment en EE. UU, intrumento de la oligarquía del gran capital en EEUU. Una organización enemiga de la clase trabajadora, imperialista y colonizadora en toda su historia. Pero ha jugado y juega a la confusión. La gente canalizó el hartazgo y rechazo a Trump y sus magnates desde este partido. Los socialistas democraticos de América se refugian en dicho partido y lograron posicionarse. Todo esto ocurre por la ausencia de una alternativa revolucionaria que actúe de forma independiente del capital y sus instrumentos políticos en ideológicos.

Pero la derrota de Trump, aunque sea por el partido demócrata no es menor. No es menor porque la misma se canalice a través de este partido. Esto ocurre porque no hay una alternativa revolucionaria en EE. UU. y el mundo. La derrota de Hitler no fue menor porque la misma se produjo por la acción conjunta de los soviéticos con el imperialismo angloamericano. 

Por otra parte los Socialistas Democráticos de América (DSA) no son un grupo revolucionario, tampoco un grupo homogéneo con una estrategia revolucionaria. Pero los DSA significan un avance de las ideas progresistas con propuestas rompientes desde las perspectivas de los derechos de las clases trabajadoras y desestructuran el modelo actual de Trump. DSA muestra que las batallas por un cambio progresista solo pueden ser victoriosas si se libran abiertamente. De manera que, es importante para los revolucionarios socialistas en EE. UU. y el mundo el diálogo con el progresismo que representa este sector, sin esperar que se conviertan en la vanguardia obrero-popular, pero deben ser integrados en para enfrentar el avance del fascismo en EE. UU. y el mundo.

El voto castigo refleja el hartazgo de la sociedad norteamericana, el rechazo a las políticas de Trump, pero es insuficiente. En EE. UU. la crisis mayor es de alternativa progresista y de dirección revolucionaria, esa es la crisis fundamental en el mundo, y esa es la tarea a la que estamos llamados en cada rincón del mundo, y en mundo que es un sistema de dominación y explotación, el capitalismo, realidad económica y social que no se caerá sola, sino que se necesitan los sujetos revolucionarios organizados por fuera de los sectores de poder, que puedan construir la hegemonía de la clase trabajadora, incluso en diálogo con ese progresismo diverso e informe en muchos casos que representan los socialistas democráticos de América (DSA).

jueves, 8 de octubre de 2026

Los estudiantes ganan las calles en Francia, toman la Bastilla

POR GREGORIO MOYA E.


Miles de estudiantes toman la Bastilla al grito de 
'Los hijos de la patria somos nosotros'

En el marco del levantamiento estudiantil en Francia, organizaciones estudiantiles, sindicales y profesionales de escuelas secundarias decidieron converger en todo el país este martes 6 de octubre de 2026. Y así fue. El 6 de octubre fue un día histórico de movilización juvenil en Francia. Más de 450.000 personas salieron a las calles, según las asociaciones estudiantiles de secundaria y universidad. Ante la creciente indignación, el gobierno ha optado principalmente por defender el orden de forma violenta. Junto a él se encontraban sindicatos, organizaciones profesionales, asociaciones, la izquierda con la France Insoumise. (https://lafranceinsoumise.fr/)

Los estudiantes de secundaria de Francia se han rebelado contra sus condiciones de estudio y la falta de personal en sus centros educativos. Reprimidos injustamente por el gobierno y las fuerzas del orden desde que iniciaron las movilizaciones, han desencadenado movilizaciones generalizadas y sucesivas, con convocatorias para el 8 y 13 de octubre de este 2026.


Otra vez los estudiantes se colocan a la vanguardia de la lucha en Francia. Estamos asistiendo a un Septiembre Francés. ¿Qué está pasando en Francia? ¿Cuáles son las causas de fondo de la lucha estudiantil que ha ganado la solidaridad de trabajadores y profesionales? ¿Cuáles son las perspectivas de esta lucha? ¿Las fuerzas de izquierda se fortalecerán al final de este pico de las luchas o se beneficiará la ultraderecha? ¿Qué papel desempeñará la izquierda y el progresismo?

La coyuntura de crisis de Francia

Francia atraviesa una grave crisis fiscal con una deuda pública récord cercano a los 3,6 billones de euros (119% del PIB) y un déficit proyectado del 5,4% para 2026, muy por encima del límite del 3% fijado por la Unión Europea. Los analistas de derecha establecen que la crisis de Francia se debe al Estado de bienestar que endeuda al país, que hay una ralentización del PIB. El PIB de Francia en 2026 se estima en un valor nominal de aproximadamente 3,60 billones de dólares (o 759.713 millones de euros en el segundo trimestre), con una previsión de crecimiento revisada a la baja que ronda entre el 0,4% y el 0,5% para el conjunto del año. (https://datosmacro.expansion.com/pib/francia) Como se sabe, estos indicadores macroeconómicos no transparentan la desigualdad en la distribución del ingreso 

No ven la crisis estructural de la economía capitalista en el centro de esta coyuntura de crisis, y cargan contra los derechos económicos y sociales conquistados. La burguesía francesa está reaccionando a este declive con ataques cada vez más fuertes a los trabajadores, a través de sucesivos planes neoliberales, como la última reforma del sistema de pensiones impuesta por Macron. Desde las movilizaciones de los Chalecos Amarillos (2018-2019) es asimismo vanguardia europea en la represión a la disidencia y en los ataques a las libertades democráticas (lit-ci, 2024). Hoy, el gobierno responde a la movilización estudiantil con represión y con infiltración de las manifestaciones por policías provocadores.

Y la crisis de Francia, como crisis capitalista, es también la crisis del imperialismo, la crisis del proyecto europeo, es una crisis internacional de la economía, que se expresa en “el bajísimo índice de crecimiento económico –aun más bajo si se lo mide per cápita–, aparejado con el también muy débil crecimiento de la productividad (medida en producto por trabajador).” Se verifica en Europa un estancamiento en crecimiento y productividad, por un lado, y el deterioro infraestructural en recursos físicos y humanos. (Yunes, 2025) A ese estancamiento del crecimiento y la productividad se suma la crisis fiscal. Estamos en una crisis de libro.

Lo que queremos destacar es  que  el actual levantamiento estudiantil es parte de un ascenso en la lucha popular en Francia que tiene bases estructurales.

La irrupción de la juventud abre el comienzo de una nueva secuencia de la lucha de clases en Francia.


Santiago Follet, plantea en Izquierda Diario este 5 de septiembre que “La irrupción de la juventud abre el comienzo de una nueva secuencia de la lucha de clases en Francia”, que “la revuelta de los y las estudiantes de secundaria (lycéen·es) ha confirmado la apertura de una coyuntura de luchas sociales encarnizadas contra Macron y su mundo. La juventud anticapitalista muestra el camino para una protesta generalizada del régimen”.

Enmanuel Macrón lleva 9 años en el gobierno de Francia, y junto con la crisis económica y los ataques a los derechos sociales, se suma el hartazgo, principalmente de la juventud.

“Los jóvenes se movilizan por recursos para estudiar, por el acceso a la educación, a la formación. La generación Z está en la calle porque el planeta se quema, porque el presupuesto militar aumenta, porque la extrema derecha racista también sube, porque los imperialistas bombardean Irán, Líbano, Ucrania y Palestina. El hartazgo se expresa de forma explosiva porque la Francia de Macron es una olla a presión de explotación, opresión e injusticia”. Es decir, estas movilizaciones de la juventud son contra el régimen y el sistema, que en ese sentido pudieran abrir un hilo revolucionario que podría convertir la situación de lucha social en lucha revolucionaria.

Esta es una generación para la cual el futuro se enredó en las contradicciones del capitalismo. Por eso, el tirar de un hilo lleva a hacer saltar toda la cadena de contradicciones. (Alegría, 2026) Ahí está la veta revolucionaria que puede surgir de esta lucha estudiantil.

La Liga por los Derechos Humanos de Francia ha denunciado que “A finales de septiembre de 2026, los movimientos juveniles son blanco de la brutalidad policial. Si bien estos movimientos exigen legítimamente un sistema de educación pública con financiación adecuada que garantice la igualdad de derechos para todos, la única respuesta del gobierno es la represión, haciendo caso omiso de la libertad de expresión y de reunión”.  “La represión policial en los institutos ha cruzado un umbral crítico. Todos estamos consternados por esta violencia, que está destrozando vidas: un estudiante de secundaria sufrió una fractura de mandíbula en Saint-Ouen-l'Aumône por un disparo de lanzagranadas; otro perdió un ojo en Tours tras ser alcanzado por una bala aturdidora. ¿Su delito? Haber pedido, junto con sus compañeros, unas condiciones educativas dignas. No podemos esperar a que más jóvenes resulten mutilados antes de actuar. Firma esta petición para proteger a nuestra juventud” denunció. (https://www.ldh-france.org/stop-violences-policieres/)

De los más de 5000 arrestos registrados desde el inicio del movimiento estudiantil, el 87% involucran a menores de edad. Solo un tercio ha derivado en procesamientos.  “Es excesivo hablar de represión policial contra el movimiento estudiantil de secundaria”, argumentó el ministro del Interior, Laurent Núñez, sin pizca de ironía y desafiando toda evidencia, durante su comparecencia ante la Asamblea Nacional el miércoles 7 de octubre. Sin embargo, las cifras hablan por sí solas: hasta la noche del 6 de octubre, presentada como el “Acto III” de la movilización, 5.399 personas habían sido detenidas, incluidas 339 solo el martes. (https://www.humanite.fr/)

Junto con los arrestos masivos, las cargas y golpeaduras, la policía se ha infiltrado y ha actuado como provocadores, como tradicionalmente hacen las policías del mundo con las protestas populares. Esos métodos de provocación, de alborotadores y de acciones extremas se conocen, para justificarla dureza de la represión.

Para que se pueda entender la magnitud de la represión, UNICEF instó a las autoridades francesas a "reducir la violencia" en un comunicado publicado el miércoles, el organismo de las naciones unidas pidió "una desescalada de la violencia" y "la protección de los menores" en el contexto del movimiento estudiantil de secundaria, y solicitó a las autoridades francesas que respeten el derecho de los jóvenes a "manifestarse pacíficamente".

El norte de la lucha estudiantil: “Rechazamos el empobrecimiento del aprendizaje”

La demanda de los estudiantes es por una realidad de aulas abarrotadas, ausencias de profesores sin cubrir, edificios escolares en ruinas, las cuales no han recibido ninguna respuesta concreta del gobierno, que no sea la violencia policial a la que los estudiantes han sido sometidos desde el inicio del movimiento. 

Los propósitos de los estudiantes son claros, y eso es fundamental en esta y en toda lucha popular. Esa juventud que ucha sabe hacia donde va. Y esos propósitos, la decisión de la lucha la han tomado los estudiantes mediante asambleas, abiertas, democráticas y populares, según reportan los distintos medios. 

No es un movimiento convocado por las redes sociales, es un movimiento constituido, con espacios de participación en los que las redes juegan un papel fundamental, pero que no ha sustituido los esfuerzos de organización y construcción, junto con la movilización, y para la movilización, la asamblea como espacio de participación y decisión. Una gran enseñanza.



sábado, 3 de octubre de 2026

La hinchada haitiana y las declaraciones de futbolistas haitianos: un pretexto para los promotores del odio contra Haití

 

Por Gregorio Moya E.

¿En qué preciso momento se separó la vida de nosotros, ¿en qué lugar, en qué recodo del camino?
¿En cuál de nuestras travesías se detuvo al amor para decirnos adiós?
-Jaques Viau Renaud, poeta haitiano que murió asesinado por las tropas invasoras yanquis, defendiendo la independencia de República Dominicana en 1965-


La presencia de los fanáticos haitianos que asistieron el 1 de octubre, de forma abrumadora al Estadio Olímpico ha desatado todo tipo de comentarios, la mayoría cargados con mensajes de odio.

Destacan que la mayoría de los asistentes al partido eran haitianos y que los dominicanos presentes representaban una minoría ínfima. El fútbol viene creciendo y creando una afición incipiente en nuestro país; sin embargo, en Haití es el deporte de la gran mayoría. Era de esperarse una asistencia mayoritaria de ciudadanos haitianos para ver a su selección, la cual, además, participó en el Mundial pasado.

Abrazo entre haitianos y dominicanos

Analistas dominicanos como Jorge Rolando Bauger con acento argentino, afirmó que República Dominicana terminó jugando “como visitante” ante Haití en su propio estadio y consideraron previsible la masiva presencia de aficionados haitianos. No obstante, el dato de que los haitianos eran mayoría se está utilizando para infundir temor bajo el argumento de que "nos están quitando los espacios", siendo uno de ellos el Estadio Olímpico.

Los actos de la hinchada haitiana —que incluyeron rotura de puertas, así como el desafío e irrespeto a las autoridades— deben ser condenados como actos de violencia impropios, sobre todo en un evento deportivo. Pero, según cuentan reportes de prensa, no solo fueron fanáticos haitianos, también dominicanos incurrieron en ese desafuero violento y que daña al país.

Se supone que los equipos que representan a ambos países deben actuar como diplomáticos, bajo el mejor espíritu olímpico expresado en el lema: amistad primero, competencia después.

Pero estos desafueros no deben llevarnos a condenar a todos los fanáticos de Haití que fueron a animar y vitorear a su equipo nacional. Fue una minoría que actuó de esa forma. Esa conducta violenta e irrespetuosa de un grupo ha sido aprovechada por sectores xenófobos antihaitianos para verter su veneno contra un pueblo hermano y sufrido como el pueblo de Petión.

Los llaman "horda de bárbaros", "incivilizados", "turba", "invasores" o "delincuentes". Meten a todos en el mismo saco, del mismo modo que Donald Trump llamó "perros" a los migrantes haitianos, tildó a los dominicanos de sucios y a los mexicanos de narcotraficantes.

El comportamiento violento de los hinchas de fútbol es un fenómeno ampliamente estudiado y debatido en diversas disciplinas. La violencia en el fútbol se ha convertido en un problema de orden público analizado por antropólogos, psicólogos y sociólogos. Los grupos organizados de hinchas, conocidos como barras bravas, han cobrado visibilidad a partir de múltiples incidentes en Europa e Iberoamérica desde la década de 1960. Estos grupos han sido responsables de tragedias en estadios emblemáticos como Hillsborough en Sheffield o el Monumental en Santiago de Chile, entre otros.

De manera que los actos inexcusables de una parte de la fanaticada haitiana no se deben a su tipología cultural ni étnica, ni a que "por ser haitianos esa sea su naturaleza". Eso no es así en absoluto. Tampoco ocurre únicamente en el fútbol: en 2001, el torneo de baloncesto del Distrito Nacional tuvo que ser suspendido debido a los enfrentamientos entre fanáticos de distintos equipos locales.

La conducta de la hinchada violenta del partido del 1 de julio le cae como anillo al dedo a quienes azuzan el odio, ya sea de manera abierta o con bajo perfil.

Las declaraciones de futbolistas haitianos

Los futbolistas de la selección haitiana que realizaron declaraciones ofensivas hacia la República Dominicana se caracterizan por haber nacido en Francia, aunque son de padres haitianos. Tal es el caso de Duckens Moïse Nazon, quien afirmó en sus redes sociales que “La Española es para nosotros”. Nazon nació en Châtenay-Malabry, Francia, posee doble nacionalidad (haitiana y francesa) y juega para la selección de fútbol de Haití. Por su parte, Wilson Isidor nació en Rennes, Francia, y publicó un mensaje en sus redes sociales en el que afirmó: “La Española es Haití. Esto es Haití”. Esto resulta inaceptable, pues cuestiona la soberanía del pueblo dominicano sobre su territorio. Se puede decir, que aunque representan a Haití, llevan su cultura y su bandera, lo hacen de forma compartida con Francia, y lo más importante, están desconectados de la realidad que viven y sufren la mayoría de los haitianos en su país.

Aunque se pretendan descontextualizar estas declaraciones de la historia, la política y la diplomacia entre las naciones, este tipo de discursos nunca ha sido inocuo. El Barón Pierre de Coubertin, padre de las Olimpiadas modernas, decía que “el espíritu olímpico no es propiedad de una raza ni de una época”. De esto carecen de conciencia los jugadores que han realizado semejantes afirmaciones. Estas negativas, irrespetuosas y ofensivas declaraciones de los jugadores haitianos tienen como contexto la situación de maltrato inhumano de los agentes de migración en el país, que no paran mientes ante una recién parida y un recién nacido para subirla a un transporte sucio y hacinado.

Impulsar una cruzada renovada de odio hacia los migrantes haitianos —empujados por la miseria y la violencia, a quienes la corrupción en la frontera deja pasar por dinero y los agentes de migración sueltan tras cobrar sobornos— es una desproporción y una bestialidad similar a la que cometen los agentes de migración de EE. UU.

Esos "patriotas" que se rasgan las vestiduras frente a Haití y sus migrantes, no se han enterado de las presiones del gobierno de Trump para que el país elimine el arancel que protege la producción nacional de arroz. Esos patriotas de cartón tampoco se dieron cuenta de que los dos principales aeropuertos del país —uno civil, el Internacional de Las Américas, y uno militar, el de San Isidro— se convirtieron en bases militares norteamericanas, en abierta violación a la Constitución de la República Dominicana.

Comando haitiano en 1965 defendiendo la independencia de República Dominicana


Por suerte, muchos dominicanos y dominicanas militamos en la solidaridad y la amistad entre los pueblos, levantando la bandera de la justicia y la compasión, sin olvidar la defensa de la soberanía e independencia del pueblo dominicano, que las potencias extranjeras, principalmente la norteamericana, le ha impedido autogobernarse como soñó Juan Pablo Duarte. Los dominicanos y haitianos no solo estamos en una misma tierra, tenemos los mismos desafíos fundamentales y un enemigo común, y los dominicanos en nuestro camino de liberación encontraremos en nuestro batallar otros comandos haitianos que nos acompañarán y pagarán su cuota de sangre, como en abril del 65.