Por Gregorio Moya E.
El año 2025 finalizó con una
caída en la recaudación fiscal —que solo aumentó un 1,5%—, por debajo de la
tasa de crecimiento económico del 2,1%. Esto indica que los ingresos fiscales
crecieron menos que la producción y el comercio, lo que refleja varias posibles
causas: alta evasión por parte de los agentes económicos, incapacidad
gubernamental para recaudar en proporción al crecimiento económico o ambas
simultáneamente. Una tercera hipótesis es la elevada incidencia de la economía
informal o subterránea, incluso vinculada a actividades ilícitas como
narcotráfico, contrabando o trata de personas.
Asimismo, la recaudación fiscal
quedó rezagada respecto a la inflación de 2025, que alcanzó alrededor del
4,95%. Normalmente, la inflación —al elevar los precios de bienes y servicios
gravados— incrementa la base imponible de impuestos indirectos como el ITBIS y
genera mayores ingresos fiscales reales a corto plazo (por ejemplo, el ITBIS
creció un 10,3% interanual en 2024, según la DGII).
Sin embargo, la interacción entre
crecimiento económico, inflación y recaudación fiscal en 2025 no siguió el
patrón habitual. Esto podría atribuirse a la debilidad del Estado para
recaudar, a la evasión de agentes económicos (empresarios e inversores
extranjeros) motivada por intereses particulares y su voracidad, y a la
persistencia de una economía informal significativa.
Una economía en crecimiento
requiere mayor inversión pública en infraestructura clave —carreteras, energía
y servicios esenciales para la producción, el comercio y las finanzas—. La
sociedad dominicana demanda prioritariamente inversión en áreas deficitarias
como salud, vivienda, agua, saneamiento y protección ambiental. Además, esta
inversión pública es crucial para sostener y expandir el tamaño de la economía,
medido en producción, comercio y transacciones financieras.
Si la actividad financiera no se
alinea con el aumento de la producción y el comercio, refleja especulación
parasitaria y burbujas financieras propensas a estallar.
El déficit fiscal absoluto —y su
relación con el PIB e inflación— agrava la vulnerabilidad de la economía
dominicana, obstaculizando sus objetivos de desarrollo, intensificando la
dependencia de la inversión extranjera y, peor aún, del endeudamiento externo.
Lo que vemos en esta coyuntura es
el rol del Estado en el neoliberalismo, que profundiza el dominio de la clase
dominante sobre la sociedad, lo cual se realiza mediante la disminución de su
intervención directa en la economía, dejando que el libre mercado sea el
principal asignador de recursos. Privatización: Se impulsan políticas para
transferir empresas y servicios públicos (sanidad, educación, pensiones) al
sector privado, buscando mayor transferir recursos públicos al sector privado oligárquico .
Las proyecciones de 2025 para
este 2026 no son alentadoras, especialmente para las clases trabajadoras y los
sectores más pobres.
(Continuará)
