sábado, 7 de febrero de 2026

Analizando las cifras de 2025 (1)

Por Gregorio Moya E.

El año 2025 finalizó con una caída en la recaudación fiscal —que solo aumentó un 1,5%—, por debajo de la tasa de crecimiento económico del 2,1%. Esto indica que los ingresos fiscales crecieron menos que la producción y el comercio, lo que refleja varias posibles causas: alta evasión por parte de los agentes económicos, incapacidad gubernamental para recaudar en proporción al crecimiento económico o ambas simultáneamente. Una tercera hipótesis es la elevada incidencia de la economía informal o subterránea, incluso vinculada a actividades ilícitas como narcotráfico, contrabando o trata de personas.

Asimismo, la recaudación fiscal quedó rezagada respecto a la inflación de 2025, que alcanzó alrededor del 4,95%. Normalmente, la inflación —al elevar los precios de bienes y servicios gravados— incrementa la base imponible de impuestos indirectos como el ITBIS y genera mayores ingresos fiscales reales a corto plazo (por ejemplo, el ITBIS creció un 10,3% interanual en 2024, según la DGII).

Sin embargo, la interacción entre crecimiento económico, inflación y recaudación fiscal en 2025 no siguió el patrón habitual. Esto podría atribuirse a la debilidad del Estado para recaudar, a la evasión de agentes económicos (empresarios e inversores extranjeros) motivada por intereses particulares y su voracidad, y a la persistencia de una economía informal significativa.

Una economía en crecimiento requiere mayor inversión pública en infraestructura clave —carreteras, energía y servicios esenciales para la producción, el comercio y las finanzas—. La sociedad dominicana demanda prioritariamente inversión en áreas deficitarias como salud, vivienda, agua, saneamiento y protección ambiental. Además, esta inversión pública es crucial para sostener y expandir el tamaño de la economía, medido en producción, comercio y transacciones financieras.

Si la actividad financiera no se alinea con el aumento de la producción y el comercio, refleja especulación parasitaria y burbujas financieras propensas a estallar.

El déficit fiscal absoluto —y su relación con el PIB e inflación— agrava la vulnerabilidad de la economía dominicana, obstaculizando sus objetivos de desarrollo, intensificando la dependencia de la inversión extranjera y, peor aún, del endeudamiento externo.

Lo que vemos en esta coyuntura es el rol del Estado en el neoliberalismo, que profundiza el dominio de la clase dominante sobre la sociedad, lo cual se realiza mediante la disminución de su intervención directa en la economía, dejando que el libre mercado sea el principal asignador de recursos. Privatización: Se impulsan políticas para transferir empresas y servicios públicos (sanidad, educación, pensiones) al sector privado, buscando mayor transferir recursos públicos al sector privado oligárquico .

Las proyecciones de 2025 para este 2026 no son alentadoras, especialmente para las clases trabajadoras y los sectores más pobres.

(Continuará)