Por Gregorio Moya E.
¿En
qué preciso momento se separó la vida de nosotros, ¿en qué lugar, en qué recodo
del camino?
¿En
cuál de nuestras travesías se detuvo al amor para decirnos adiós?
-Jaques
Viau Renaud, poeta haitiano que murió asesinado por las tropas invasoras
yanquis, defendiendo la independencia de República Dominicana en 1965-
La presencia de los fanáticos haitianos que asistieron el 1 de julio, de forma abrumadora al Estadio Olímpico ha desatado todo tipo de comentarios, la mayoría cargados con mensajes de odio
Destacan que la mayoría de los
asistentes al partido eran haitianos y que los dominicanos presentes
representaban una minoría ínfima
Analistas dominicanos como
Jorge Rolando Bauger con acento argentino, afirmó que República Dominicana
terminó jugando “como visitante” ante Haití en su propio estadio y consideraron
previsible la masiva presencia de aficionados haitianos
Los actos de la hinchada
haitiana —que incluyeron rotura de puertas, así como el desafío e irrespeto a
las autoridades— deben ser condenados como actos de violencia impropios, sobre
todo en un evento deportivo
Se supone que los equipos que
representan a ambos países deben actuar como diplomáticos, bajo el mejor
espíritu olímpico expresado en el lema: amistad primero, competencia después
Pero estos desafueros no deben
llevarnos a condenar a todos los fanáticos de Haití que fueron a animar y
vitorear a su equipo nacional
Los llaman "horda de
bárbaros", "incivilizados", "turba",
"invasores" o "delincuentes"
El comportamiento violento de
los hinchas de fútbol es un fenómeno ampliamente estudiado y debatido en
diversas disciplinas
De manera que los actos
inexcusables de una parte de la fanaticada haitiana no se deben a su tipología
cultural ni étnica, ni a que "por ser haitianos esa sea su naturaleza"
La conducta de la hinchada
violenta del partido del 1 de julio le cae como anillo al dedo a quienes azuzan
el odio, ya sea de manera abierta o con bajo perfil
Las
declaraciones de futbolistas haitianos
Los futbolistas de la selección
haitiana que realizaron declaraciones ofensivas hacia la República Dominicana
se caracterizan por haber nacido en Francia, aunque son de padres haitianos
Aunque se pretendan
descontextualizar estas declaraciones de la historia, la política y la
diplomacia entre las naciones, este tipo de discursos nunca ha sido inocuo
Impulsar una cruzada renovada
de odio hacia los migrantes haitianos —empujados por la miseria y la violencia,
a quienes la corrupción en la frontera deja pasar por dinero y los agentes de
migración sueltan tras cobrar sobornos— es una desproporción y una bestialidad
similar a la que cometen los agentes de migración de EE. UU
Esos "patriotas" que
se rasgan las vestiduras frente a Haití y sus migrantes, no se han enterado de
las presiones del gobierno de Trump para que el país elimine el arancel que
protege la producción nacional de arroz
Por suerte, muchos dominicanos y
dominicanas militamos en la solidaridad y la amistad entre los pueblos,
levantando la bandera de la justicia y la compasión, sin olvidar la defensa de
la soberanía e independencia del pueblo dominicano, que las potencias
extranjeras, principalmente la norteamericana, le ha impedido autogobernarse
como soñó Juan Pablo Duarte. Los dominicanos y haitianos no solo estamos en una
misma tierra, tenemos los mismos desafíos fundamentales y un enemigo común, y los
dominicanos en nuestro camino de liberación encontraremos en nuestro batallar
otros comandos haitianos que nos acompañarán y pagarán su cuota de sangre, como
en abril del 65.
