viernes, 10 de abril de 2009

Defender y ampliar los derechos de los trabajadores frente a quienes lo amenazan

Por Gregorio Moya E.

Ya habíamos leído las declaraciones de varios dirigentes patronales y algunos comentaristas también patronales, todos defendiendo el empleo que según ellos pierden los dominicanos y dominicanas.

De un día para otro, los patrones defienden a los que menos pueden. Y proponen como medida flexibilizar las leyes laborales. Qué medidas proponen:
Eliminar el derecho a recibir las prestaciones laborales cuando los trabajadores son cancelados por los patronos.
Aumentar 4 horas a la semana laboral.

Hemos leído en “Toy Jarto” el artículo “La legislación laboral y el desempleo en la República Dominicana” de fecha 5 de Abril de 2009, de la firma de Manuel Moisés Montás, economista y candidato a un PhD en Fundamentos del Crecimiento Económico por la Universidad Complutense de Madrid.

En este momento de confusión que hay en el país, cualquier lobo parece un cordero. Y eso parece ser. Este economista utiliza los mismos argumentos de los empresarios para reclamar por la rentabilidad de las empresas. Este economista, con PhD y todo no puede ver que parte del desempleo lo genera la misma rentabilidad de las empresas y las mismas “reglas básicas de un sistema” que “asigna eficiente los recursos” pero de una manera muy desigual agregamos nosotros. En eso es eficiente el capitalismo, en la desigualdad con que socialmente asigna los recursos.

Este artículo de marras, desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores, ha sido reproducido por diversos medios que se presentan como progresistas, sin para mientes en su nocividad. Incluso proclamar la flexibilización laboral constituye un atentado que debe ser enfrentado por los trabajadores, defendiendo los derechos conquistados y procurar ampliarlos.

jueves, 12 de marzo de 2009

No al 10% impuesto a los trabajadores contratados

Por Gregorio Moya

Los profesionales, técnicos, artistas, como trabajadores no asalariados somos víctimas de la iniquidad de un sistema fiscal que nos cobra mucho y no nos da nada.

Por cada 100 pesos que ganamos los trabajadores contratados (contratos de servicios) recibimos sólo 90, 10 pesos que producimos van al impuesto sobre la renta, independientemente de que nuestros ingresos por contrato sean aproximadamente el sueldo mínimo.

Un chofer contratado para un proyecto, con un pago mensual de 9000 pesos solo recibe 8100, porque le descuentan 900 pesos de impuesto sobre la renta. Un barnaridad, cuando a grandes empresas, multinacionales, diplomáticos, congresistas y socios del poder reciben exoneración de yipetas de lujo, de boletos aereos para vacacionar y otras cositas.

Es necesario que los que trabajamos bajo contratos de servicios específicos nos acerquemos, porque además de la reducción de nuestro salario (pago por nuestro trabajo), no recibimos otros beneficios sociales que entran en lo que se conoce como salario social: seguro, pensiones, vacaciones, etc.

jueves, 5 de marzo de 2009

La gran crisis económica actual es una crisis global de Humanidad

01-03-09
Por Pedro Casaldáliga

No se resolverá con ningún tipo de capitalismo, porque no cabe un capitalismo humano; el capitalismo sigue siendo homicida, ecocida, suicida. No hay modo de servir simultáneamente al dios de los bancos y al Dios de la Vida.

El Cardenal Carlo M. Martini, jesuita, biblista, arzobispo que fue de Milán y colega mío de Parkinson, es un eclesiástico de diálogo, de acogida, de renovación a fondo, tanto de la Iglesia como de la Sociedad. En su libro de confidencias y confesiones Coloquios nocturnos en Jerusalén, declara: «Antes tenía sueños sobre la Iglesia. Soñaba con una Iglesia que recorre su camino en la pobreza y en la humildad, que no depende de los poderes de este mundo; en la cual se extirpara de raíz la desconfianza; que diera espacio a la gente que piensa con más amplitud; que diera ánimos, en especial, a aquellos que se sienten pequeños o pecadores. Soñaba con una Iglesia joven. Hoy ya no tengo más esos sueños». Esta afirmación categórica de Martini no es, no puede ser, una declaración de fracaso, de decepción eclesial, de renuncia a la utopía. Martini continúa soñando nada menos que con el Reino, que es la utopía de las utopías, un sueño del mismo Dios.
Él y millones de personas en la Iglesia soñamos con la «otra Iglesia posible», al servicio del «otro Mundo posible». Y el cardenal Martini es un buen testigo y un buen guía en ese camino alternativo; lo ha demostrado.
Tanto en la Iglesia (en la Iglesia de Jesús que son varias Iglesias) como en la Sociedad (que son varios pueblos, varias culturas, varios procesos históricos) hoy más que nunca debemos radicalizar en la búsqueda de la justicia y de la paz, de la dignidad humana y de la igualdad en la alteridad, del verdadero progreso dentro de la ecología profunda. Y como dice Bobbio «hay que instalar la libertad en el corazón mismo de la igualdad»; hoy con una visión y una acción estrictamente mundiales. Es la otra globalización, la que reivindican nuestros pensadores, nuestros militantes, nuestros mártires, nuestros hambrientos…
La gran crisis económica actual es una crisis global de Humanidad que no se resolverá con ningún tipo de capitalismo, porque no cabe un capitalismo humano; el capitalismo sigue siendo homicida, ecocida, suicida. No hay modo de servir simultáneamente al dios de los bancos y al Dios de la Vida, conjugar la prepotencia y la usura con la convivencia fraterna. La cuestión axial es: ¿Se trata de salvar el Sistema o se trata de salvar a la Humanidad? A grandes crisis, grandes oportunidades. En idioma chino la palabra crisis se desdobla en dos sentidos: crisis como peligro, crisis como oportunidad.
En la campaña electoral de EE UU se enarboló repetidamente «el sueño de Luther King», queriendo actualizar ese sueño; y, con ocasión de los 50 años de la convocatoria del Vaticano II, se ha recordado, con nostalgia, el Pacto de las Catacumbas de la Iglesia sierva y pobre. En el 16 de noviembre de 1965, pocos días antes de la clausura del Concilio, 40 Padres Conciliares celebraron la Eucaristía en las catacumbas romanas de Domitila, y firmaron el Pacto de las Catacumbas. Dom Hélder Câmara, cuyo centenario de nacimiento estamos celebrando este año, era uno de los principales animadores del grupo profético. El Pacto en sus 13 puntos insiste en la pobreza evangélica de la Iglesia, sin títulos honoríficos, sin privilegios y sin ostentaciones mundanas; insiste en la colegialidad y en la corresponsabilidad de la Iglesia como Pueblo de Dios, y en la abertura al mundo y en la acogida fraterna.
Hoy, nosotros, en la convulsa coyuntura actual, profesamos la vigencia de muchos sueños, sociales, políticos, eclesiales, a los que de ningún modo podemos renunciar. Seguimos rechazando el capitalismo neoliberal, el neoimperialismo del dinero y de las armas, una economía de mercado y de consumismo que sepulta en la pobreza y en el hambre a una grande mayoría de la Humanidad. Y seguiremos rechazando toda discriminación por motivos de género, de cultura, de raza. Exigimos la transformación sustancial de los organismos mundiales (ONU, FMI, Banco Mundial, OMC…). Nos comprometemos a vivir una «ecológica profunda e integral», propiciando una política agraria-agrícola alternativa a la política depredadora del latifundio, del monocultivo, del agrotóxico. Participaremos en las transformaciones sociales, políticas y económicas, para una democracia de «alta intensidad».
Como Iglesia queremos vivir, a la luz del Evangelio, la pasión obsesiva de Jesús, el Reino. Queremos ser Iglesia de la opción por los pobres, comunidad ecuménica y macroecuménica también. El Dios en quien creemos, el Abbá de Jesús, no puede ser de ningún modo causa de fundamentalismos, de exclusiones, de inclusiones absorbentes, de orgullo proselitista. Ya basta con hacer de nuestro Dios el único Dios verdadero. «Mi Dios, ¿me deja ver a Dios?». Con todo respeto por la opinión del Papa Benedicto XVI, el diálogo interreligioso no sólo es posible, es necesario. Haremos de la corresponsabilidad eclesial la expresión legítima de una fe adulta. Exigiremos, corrigiendo siglos de discriminación, la plena igualdad de la mujer en la vida y en los ministerios de la Iglesia. Estimularemos la libertad y el servicio reconocido de nuestros teólogos y teólogas. La Iglesia será una red de comunidades orantes, servidoras, proféticas, testigos de la Buena Nueva: una Buena Nueva de vida, de libertad, de comunión feliz. Una Buena Nueva de misericordia, de acogida, de perdón, de ternura, samaritana a la vera de todos los caminos de la Humanidad. Seguiremos haciendo que se viva en la práctica eclesial la advertencia de Jesús: «No será así entre vosotros» (Mt 21,26). Sea la autoridad servicio. El Vaticano dejará de ser Estado y el Papa no será más Jefe de Estado. La Curia habrá de ser profundamente reformada y las Iglesias locales cultivarán la inculturación del Evangelio y la ministerialidad compartida. La Iglesia se comprometerá, sin miedo, sin evasiones, en las grandes causas de la justicia y de la paz, de los derechos humanos y de la igualdad reconocida de todos los pueblos. Será profecía de anuncio, de denuncia, de consolación. La política vivida por todos los cristianos y cristianas será aquella «expresión más alta del amor fraterno» (Pío XI).
Nos negamos a renunciar a estos sueños aunque puedan parecer quimera. «Todavía cantamos, todavía soñamos». Nos atenemos a la palabra de Jesús: «Fuego he venido a traer a la Tierra; y qué puedo querer sino que arda» (Lc 12,49). Con humildad y coraje, en el seguimiento de Jesús, miraremos de vivir estos sueños en el cada día de nuestras vidas. Seguirá habiendo crisis y la Humanidad, con sus religiones y sus iglesias, seguirá siendo santa y pecadora. Pero no faltarán las campañas universales de solidaridad, los Foros Sociales, las Vías Campesinas, los Movimientos populares, las conquistas de los Sin Tierra, los pactos ecológicos, los caminos alternativos de Nuestra América, las Comunidades Eclesiales de Base, los procesos de reconciliación entre el Shalom y el Salam, las victorias indígenas y afro y, en todo caso, una vez más y siempre «yo me atengo a lo dicho: la Esperanza».
Cada uno y cada una a quien pueda llegar esta circular fraterna, en comunión de fe religiosa o de pasión humana, reciba un abrazo del tamaño de estos sueños. Los viejos aún tenemos visiones, dice la Biblia (Jl 3,1). Leí hace unos días esta definición: «La vejez es una especie de posguerra»; no necesariamente de claudicación. El Parkinson es sólo un percance del camino y seguimos Reino adentro. www.ecoportal.net

miércoles, 4 de marzo de 2009

La crisis y su lenguaje

Por Gregorio Moya E.

Los datos de las entidades de comercio, bolsa, finanzas y economía en general dan cuenta de que la crisis no cesa, que lo peor no ha pasado como dijo el presidente Leonel Fernández.

Una expresión de la crisis es el lenguaje, comprendiendo que este es un componente de la realidad, no sólo un reflejo, que es medio para expresar el estado de ánimo de las personas, para expresar lo que la gente piensa y vive... y siendo medio, el mismo es materia de la realidad.

Es por ello que vemos términos que son sintomaticos de la crisis capitalista actual. Términos no necesariamente de la ciencia económica ni las finanzas, sino términos coloquiales que describen la realidad.

Incertidubre, colapso, valores de refugio, a la baja, bajista, rebote, espiral bajista, mañanitas de subita, tardes de corrección, sangría, cautela ante el rebote, panorama desolador, fuertes caidas, malas noticias, paro, tasa de paro, plan de estímulo, grandes caídas, sobreventa, ajuste. Son todos estos, dentro de la multitud que diariamente leemos y oímos de los especialistas, de las instituciones, de los diarios. Es decir, no de la gente común, sino de los versados, que necesitan el leguaje de la cotidianidad para describir lo que pasa en el capitalismo hoy día.

Esas palabras describen, no solo una realidad de crisis, también una tendencia.

Si bien la economía funciona influenciada por elementos extraeconómicos como es la confianza, sin dudas que ello no es suficiente. Hay una base objetiva de la economía, la llamada economía real. La crisis no es solo financiera o especulativa. Es productiva, social, medioambiental...integral para decirlo en una palabra. ´

También, hay una crisis de la civilización burguesa. Allí donde ella se ha desarrollado está en crisis con multiples manifestaciones. Allí donde no se ha desarrollado plenamente, presenta una crisis para cuajar... Algunos países ex socialistas es posible que experimenten una situación parecida. Los países musulmanes, que por su cultura (no solo religión) también resisten toda la cultura burguesa, y en ellos hay una crisis de implantación de dicha civilización.

Pero no obstante, la crisis fundamental es de alternativa al capitalismo. Esto hace que el capitalismo no se caiga, porque no tiene para donde, o quién lo tumbe.

Esa es la tarea, buscar la manera de que caiga.

martes, 17 de febrero de 2009

Los ateos pueden ser felices, equilibrados, morales e intelectualmente satisfechos

Los ateos pueden ser felices, equilibrados, morales e intelectualmente satisfechos.

Para muchas personas es de mucha preocupación que alguien sea ateo.

Es como ser diabólico, inmoral, inmaduro, ignorante, insensible, falto de amor, insatisfechos espiritualmente.

A quien le dices que eres ateo abre los ojos (los atasca dicen), dicen qué, como escuchar algo imposible.

Soy ateo, feliz, equilibrado, portador de una moral sin dogmas y aunque no me siento intelectualmente satisfecho, se que necesito mucho más de lo que poseo, considero que lo que poseo es por la capacidad de aprender que aún tengo.

Sobre todo soy feliz, por la capacidad de amar que tengo, pero también por la capacidad de odiar cuando la prensa dice, sin ruborizarse, que 30 personas fueron asesinados por aviones no tripulados, y que esas personas eran terroristas.

Gregorio

MAQUINAS CONTRA HUMANOS

Ya no es cosa de ciencia ficción. Ya no es asunto de fantasia. Maquinas contra humanos.

La agencia EFE da cuenta de que al menos 30 personas han muerto ayer (16-2-09) en la madrugada en un nuevo ataque de aviones no tripulados estadounidenses contra objetivos integristas en las áreas tribales de Pakistán, el segundo de estas características que se registra en sólo dos días.

Esas máquinas de muerte, que no sienten ni padecen, son parte de un sistema social, de un poder mundial que nació chorreando sangre y sigue haciendo sangrar a la humanidad.

Esos al menos 30 muertos asesinados el poder norteamericano, reniega de la esperanza que ha puesto el mundo en el nuevo mandatario de EEUU. Muestra que la estructura de poder, que mata y miente, está intacta en el coloso del norte, y que removerla necesita otra alternativa, surgida de los pueblos, incluido en primer lugar el noble pueblo de Lincoln, Malcon X y otros tantos que dieron su vida por la libertad y la justicia.

Gregorio Moya E.

viernes, 13 de febrero de 2009

Catástrofes naturales NO, catástrofes empresariales y gubernamentales

El Planeta entero está sufriendo catástrofes ambientales cada vez con mayor asiduidad. Sequías, huracanes, incendios, inundaciones, terremotos y muchos otros fenómenos de este tipo se están acrecentando en cuanto a su periodicidad y energía.

Lamentablemente muchos de nuestros gobiernos insisten en ponerles el mote de “catástrofes naturales” cuando está clara la directa relación entre las actividades humanas y estos terribles acontecimientos.

Se busca, con este método, exonerar de culpa y cargo a las actividades irresponsables de las empresas que, con connivencia de los gobiernos de turno, están abusando de la explotación de los recursos naturales hasta límites inconcebibles.

Catástrofes ambientales como la que está ocurriendo en estos momentos en la Provincia de Salta, Argentina, son producto de los desmontes que viene sufriendo la región desde hace años con el fin de explotar los recursos madereros y ampliar la superficie agrícola, esencialmente para la producción de soja y, por supuesto, del Cambio climático global.

Ya hemos sufrido en el país, en abril del 2003, el anegamiento bajo las aguas de prácticamente la totalidad de la ciudad de Santa Fé, una de las de mayor densidad poblacional del país y, en ese momento, tampoco desde las autoridades locales se admitió la relación de esta tragedia con las actividades agrícolas y forestales de la zona.

La reducción de la masa boscosa afecta seriamente a la regulación climática, ya que los bosques actúan como una esponja natural, absorbiendo el agua de las precipitaciones y es fundamental para la conservación de los suelos.

Argentina está pagando el precio de ser un país cuyos recursos naturales son explotados de forma totalmente descontrolada y sin ningún tipo de regulación por parte del Estado.

La provincia de Salta, relativamente pequeña en cuanto a sus dimensiones, ha desmontado ya cerca de un millón de hectáreas de bosques en los últimos diez años y las consecuencias están a la vista.

Pero este mismo esquema, lamentablemente, se reproduce desde hace años en muchas otras provincias del país y en muchos otros países de la región.

La explotación excesiva de los recursos naturales es pan para hoy (solo para unos pocos) y hambre para mañana (especialmente para los sectores de menos recursos).

El 28 de noviembre de 2007 tras una campaña que logró juntar un millón y medio de firmas, fue sancionada la Ley de Bosques, un elemento que podría paliar esta situación y ser importante para la preservación de este recurso, ya que establece que las provincias no pueden emitir nuevos permisos de desmonte, hasta tanto no realicen un Ordenamiento Territorial de sus zonas boscosas. Sin embargo, a más de un año de su sanción, el Poder Ejecutivo (La presidenta Cristina Fernández de Kirchner) aun no la ha reglamentado, por lo que la misma no ha entrado en vigencia.

Es imperioso detener este saqueo de los recursos naturales del que cada uno de nosotros está siendo víctima, si queremos conservar una Latinoamérica libre, soberana y por sobre todas las cosas, habitable.

Nos reencontramos la próxima semana, con una nueva entrega de esta publicación.

Ricardo Natalichio
Director
rdnatali@ecoportal.net
www.ecoportal.net