jueves, 8 de octubre de 2026

Los estudiantes ganan las calles en Francia, toman la Bastilla

POR GREGORIO MOYA E.


Miles de estudiantes toman la Bastilla al grito de 
'Los hijos de la patria somos nosotros'

En el marco del levantamiento estudiantil en Francia, organizaciones estudiantiles, sindicales y profesionales de escuelas secundarias decidieron converger en todo el país este martes 6 de octubre de 2026. Y así fue. El 6 de octubre fue un día histórico de movilización juvenil en Francia. Más de 450.000 personas salieron a las calles, según las asociaciones estudiantiles de secundaria y universidad. Ante la creciente indignación, el gobierno ha optado principalmente por defender el orden de forma violenta. Junto a él se encontraban sindicatos, organizaciones profesionales, asociaciones, la izquierda con la France Insoumise. (https://lafranceinsoumise.fr/)

Los estudiantes de secundaria de Francia se han rebelado contra sus condiciones de estudio y la falta de personal en sus centros educativos. Reprimidos injustamente por el gobierno y las fuerzas del orden desde que iniciaron las movilizaciones, han desencadenado movilizaciones generalizadas y sucesivas, con convocatorias para el 8 y 13 de octubre de este 2026.


Otra vez los estudiantes se colocan a la vanguardia de la lucha en Francia. Estamos asistiendo a un Septiembre Francés. ¿Qué está pasando en Francia? ¿Cuáles son las causas de fondo de la lucha estudiantil que ha ganado la solidaridad de trabajadores y profesionales? ¿Cuáles son las perspectivas de esta lucha? ¿Las fuerzas de izquierda se fortalecerán al final de este pico de las luchas o se beneficiará la ultraderecha? ¿Qué papel desempeñará la izquierda y el progresismo?

La coyuntura de crisis de Francia

Francia atraviesa una grave crisis fiscal con una deuda pública récord cercano a los 3,6 billones de euros (119% del PIB) y un déficit proyectado del 5,4% para 2026, muy por encima del límite del 3% fijado por la Unión Europea. Los analistas de derecha establecen que la crisis de Francia se debe al Estado de bienestar que endeuda al país, que hay una ralentización del PIB. El PIB de Francia en 2026 se estima en un valor nominal de aproximadamente 3,60 billones de dólares (o 759.713 millones de euros en el segundo trimestre), con una previsión de crecimiento revisada a la baja que ronda entre el 0,4% y el 0,5% para el conjunto del año. (https://datosmacro.expansion.com/pib/francia) Como se sabe, estos indicadores macroeconómicos no transparentan la desigualdad en la distribución del ingreso 

No ven la crisis estructural de la economía capitalista en el centro de esta coyuntura de crisis, y cargan contra los derechos económicos y sociales conquistados. La burguesía francesa está reaccionando a este declive con ataques cada vez más fuertes a los trabajadores, a través de sucesivos planes neoliberales, como la última reforma del sistema de pensiones impuesta por Macron. Desde las movilizaciones de los Chalecos Amarillos (2018-2019) es asimismo vanguardia europea en la represión a la disidencia y en los ataques a las libertades democráticas (lit-ci, 2024). Hoy, el gobierno responde a la movilización estudiantil con represión y con infiltración de las manifestaciones por policías provocadores.

Y la crisis de Francia, como crisis capitalista, es también la crisis del imperialismo, la crisis del proyecto europeo, es una crisis internacional de la economía, que se expresa en “el bajísimo índice de crecimiento económico –aun más bajo si se lo mide per cápita–, aparejado con el también muy débil crecimiento de la productividad (medida en producto por trabajador).” Se verifica en Europa un estancamiento en crecimiento y productividad, por un lado, y el deterioro infraestructural en recursos físicos y humanos. (Yunes, 2025) A ese estancamiento del crecimiento y la productividad se suma la crisis fiscal. Estamos en una crisis de libro.

Lo que queremos destacar es  que  el actual levantamiento estudiantil es parte de un ascenso en la lucha popular en Francia que tiene bases estructurales.

La irrupción de la juventud abre el comienzo de una nueva secuencia de la lucha de clases en Francia.


Santiago Follet, plantea en Izquierda Diario este 5 de septiembre que “La irrupción de la juventud abre el comienzo de una nueva secuencia de la lucha de clases en Francia”, que “la revuelta de los y las estudiantes de secundaria (lycéen·es) ha confirmado la apertura de una coyuntura de luchas sociales encarnizadas contra Macron y su mundo. La juventud anticapitalista muestra el camino para una protesta generalizada del régimen”.

Enmanuel Macrón lleva 9 años en el gobierno de Francia, y junto con la crisis económica y los ataques a los derechos sociales, se suma el hartazgo, principalmente de la juventud.

“Los jóvenes se movilizan por recursos para estudiar, por el acceso a la educación, a la formación. La generación Z está en la calle porque el planeta se quema, porque el presupuesto militar aumenta, porque la extrema derecha racista también sube, porque los imperialistas bombardean Irán, Líbano, Ucrania y Palestina. El hartazgo se expresa de forma explosiva porque la Francia de Macron es una olla a presión de explotación, opresión e injusticia”. Es decir, estas movilizaciones de la juventud son contra el régimen y el sistema, que en ese sentido pudieran abrir un hilo revolucionario que podría convertir la situación de lucha social en lucha revolucionaria.

Esta es una generación para la cual el futuro se enredó en las contradicciones del capitalismo. Por eso, el tirar de un hilo lleva a hacer saltar toda la cadena de contradicciones. (Alegría, 2026) Ahí está la veta revolucionaria que puede surgir de esta lucha estudiantil.

La Liga por los Derechos Humanos de Francia ha denunciado que “A finales de septiembre de 2026, los movimientos juveniles son blanco de la brutalidad policial. Si bien estos movimientos exigen legítimamente un sistema de educación pública con financiación adecuada que garantice la igualdad de derechos para todos, la única respuesta del gobierno es la represión, haciendo caso omiso de la libertad de expresión y de reunión”.  “La represión policial en los institutos ha cruzado un umbral crítico. Todos estamos consternados por esta violencia, que está destrozando vidas: un estudiante de secundaria sufrió una fractura de mandíbula en Saint-Ouen-l'Aumône por un disparo de lanzagranadas; otro perdió un ojo en Tours tras ser alcanzado por una bala aturdidora. ¿Su delito? Haber pedido, junto con sus compañeros, unas condiciones educativas dignas. No podemos esperar a que más jóvenes resulten mutilados antes de actuar. Firma esta petición para proteger a nuestra juventud” denunció. (https://www.ldh-france.org/stop-violences-policieres/)

De los más de 5000 arrestos registrados desde el inicio del movimiento estudiantil, el 87% involucran a menores de edad. Solo un tercio ha derivado en procesamientos.  “Es excesivo hablar de represión policial contra el movimiento estudiantil de secundaria”, argumentó el ministro del Interior, Laurent Núñez, sin pizca de ironía y desafiando toda evidencia, durante su comparecencia ante la Asamblea Nacional el miércoles 7 de octubre. Sin embargo, las cifras hablan por sí solas: hasta la noche del 6 de octubre, presentada como el “Acto III” de la movilización, 5.399 personas habían sido detenidas, incluidas 339 solo el martes. (https://www.humanite.fr/)

Junto con los arrestos masivos, las cargas y golpeaduras, la policía se ha infiltrado y ha actuado como provocadores, como tradicionalmente hacen las policías del mundo con las protestas populares. Esos métodos de provocación, de alborotadores y de acciones extremas se conocen, para justificarla dureza de la represión.

Para que se pueda entender la magnitud de la represión, UNICEF instó a las autoridades francesas a "reducir la violencia" en un comunicado publicado el miércoles, el organismo de las naciones unidas pidió "una desescalada de la violencia" y "la protección de los menores" en el contexto del movimiento estudiantil de secundaria, y solicitó a las autoridades francesas que respeten el derecho de los jóvenes a "manifestarse pacíficamente".

El norte de la lucha estudiantil: “Rechazamos el empobrecimiento del aprendizaje”

La demanda de los estudiantes es por una realidad de aulas abarrotadas, ausencias de profesores sin cubrir, edificios escolares en ruinas, las cuales no han recibido ninguna respuesta concreta del gobierno, que no sea la violencia policial a la que los estudiantes han sido sometidos desde el inicio del movimiento. 

Los propósitos de los estudiantes son claros, y eso es fundamental en esta y en toda lucha popular. Esa juventud que ucha sabe hacia donde va. Y esos propósitos, la decisión de la lucha la han tomado los estudiantes mediante asambleas, abiertas, democráticas y populares, según reportan los distintos medios. 

No es un movimiento convocado por las redes sociales, es un movimiento constituido, con espacios de participación en los que las redes juegan un papel fundamental, pero que no ha sustituido los esfuerzos de organización y construcción, junto con la movilización, y para la movilización, la asamblea como espacio de participación y decisión. Una gran enseñanza.



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