sábado, 23 de noviembre de 2019

La LIT-CI en su laberinto y soledad


Por Gregorio Moya E.
La LIT-CI, que se reclama trostkista, no sale de su laberinto político y su desconexión con las masas, no advierte que están en una profunda soledad, la cual es resultado de estar en un laberinto de posiciones dogmáticas y valoraciones que rosan con la derecha.
Confunden cualquier movilización con movilización popular, por ello consideraron como “una movilización popular, en el inicio progresiva” las movilizaciones contra Evo Morales contra el supuesto fraude,adscribiéndose al guion imperialista y de derechas plantean que las movilizaciones eran contra el fraude electoral hecho por Evo Morales.
Ligan y confunden las movilizaciones contra Evo como si fueran parte del ascenso de masas que se verifica en Chile, Haití, Colombia, Puerto Rico. Dicen que “Lo que pasa en Bolivia es parte de un proceso convulsivo que está dándose en varios países del mundo, con enfrentamientos más duros entre revolución y contrarrevolución. Tenemos innumerables ascensos revolucionarios en el mundo (como en Chile, Haití, Hong Kong, Líbano, Irak, etc.), así como tuvimos este golpe en Bolivia.” El despiste no puede ser mayor.
Aunque llaman a no tener “esperanza en ese golpe. El poder en este momento se apoya esencialmente en las Fuerzas Armadas. No vendrá de ahí nada progresivo, solo la represión a los movimientos de los trabajadores y populares”, nada dicen de la represión, y los métodos claramente fascistas de la derecha. No hablan de la persecución y crímenes contra militantes del MAS, incluso contra el propio Presidente Morales.
Aunque llaman a la más amplia unidad de acción contra ese golpe militar, nada dicen de la represión. Uf, rayan en el más cínico oportunismo
Y es que con la posición de que “el gobierno de Evo Morales era burgués, al servicio de las multinacionales y de la burguesía boliviana. Hizo innumerables concesiones a esta misma burguesía golpista de Santa Cruz. Mantuvo el apoyo de la mayor parte del gran capital mientras fue capaz de contener el movimiento de masas”, los lleva a meter en el mismo saco este gobierno de otros gobiernos.
Reclama la LIT que “en 13 años en el gobierno, no hubo ningún cambio real en la dominación capitalista del país”. Pero como puede haber un cambio en la dominación si en Bolivia no se ha producido una revolución. Nada dicen los trostkistas de las conquistas sociales del pueblo boliviano, dentro del capitalismo, porque no se ha producido una revolución.
Dicen tener un compromiso con la verdad y con la independencia de clase. Pero en el comunicado de marras, la carga principal va contra el gobierno de Evo Morales, que para ellos abrió las condiciones para el golpe. Es decir, el culpable es la víctima, el gobierno derrocado. Cuanto retorcimiento de la verdad.
La confusión de la LIT llega al extremo de considerar que:
“La movilización contra el fraude electoral tenía en su inicio un carácter progresivo, porque tenía un contenido democrático contra el gobierno burgués de Evo, a pesar de que existían elementos reaccionarios en ella, con la presencia de una dirección burguesa como Meza. Surgieron movilizaciones, en el inicio de clase media, y después comenzaron a alcanzar a sectores populares más amplios.”
Esa independencia de clase no les permitió ver el contenido de derecha de la movilización, su tendencia reaccionaria, sus vínculos con los aparatos del imperialismo, que terminó que como dicen ellos mismos, “la burguesía de ultraderecha de Santa Cruz, liderada por Camacho, se apoyó en esa movilización para llamar a un golpe militar. Se trata de una burguesía violentamente xenófoba y antiindigenista, que tiene odio de peso por los indígenas del país. Camacho nunca quiso un segundo turno de las elecciones, sino derrocar a Evo y consumar un golpe militar.”
El manifiesto de la LIT sobre el golpe de Estado tiene muchos otros elementos como el llamado a la autoorganización de las masas, con las cuales la LIT tiene muy poco que mostrar, de ahí su aislamiento de las masas, de los procesos de lucha, sean estos del movimiento social, político militares, electorales o de cualquier tipo, su marginalidad debería llamarles a revisarse, pero no, continúan impertérritos su propio camino, que no es más que un laberinto.