lunes, 29 de marzo de 2010

Fidelio Despradel: el imprescindible

Cielo naranja

Escrito por: MIGUEL DE MENA

Será difícil encontrar otro país con más héroes por kilómetros cuadrados que el nuestro. Hay héroes vivientes, vivos y vividores. Héroes antitrujillistas, catorcistas, abrileños, doce-añeros. Difícil un mes sin depósito de flores en el Altar de la Patria, sin héroes recordando, olvidando y magnificando sus hazañas.Dentro de toda esta caterva de héroes tengo que sacar aparte a Fidelio Despradel.

Él no será el único, se entiende, pero es alguien bien especial: no se ha momificado con un solo acto en su vida, ha sabido ser constante en lo que piensa, en lo que hace, le debemos la recuperación de una memoria histórica –expresada en sus libros-, lo tenemos ahí, en los campos y en las calles, sin agobiarnos con discursos, explicándonos sus cosas sencillamente y fuera de cámaras.

A Fidelio accedí por su inolvidable “Historia Gráfica de la Guerra de Abril” (1975), un libro que combinaba el rigor de la academia con lo didáctico de la expresión.

La memoria como referente de lo político, el subrayado de la dignidad del pueblo como supuesto o fundamento de la lucha popular, la recogida de los testimonios para plantear verdades necesarias, en momento en el que el Orden del balaguerato quería sumergirnos en un alzheimer colectivo: esos fueron algunos de los aportes de ese texto.

Por aquellos tiempos habría de surgir “Nuevo Rumbo”, siguiéndole una serie de debates esenciales sobre “la nueva izquierda”. A diferencia de la mayoría de sus contemporáneos, desbocados ante “revoluciones inminentes” y apostando por lo general a soluciones maximalistas –según lo cual todo se resolvería con la revolución socialista-, la propuesta de Despradel se orientó por vías más pragmáticas.

Cuestionar el orden existente, mostrar alternativas en el trabajo popular, participar de un principio de solidaridad y responsabilidad frente al otro, esos fueron algunos de los referentes que lo diferenciarían. Nunca se poseerá la gran y única verdad, pero siempre se tendrá el derecho a expresarse y asumirse en una voz colectiva. Aquí la cuestión no es de crear altares sino de acceder al fuego que sale de las chispas producidas por las piedras. Ver las fotos de Fidelio desde 1962 hasta el presente es advertirlo siempre dentro de un colectivo: desde el mítico Catorce de Junio al lado de Manolo hasta la ya no tan recordada Izquierda Unida.

Dentro de esas fechas la izquierda dominicana se reafirmó y se desangró, entre los “pro” de todos los colores, reventó en no se sabe cuántas disputas internas, se subió a no se sabe cuántos carros de fuegos y manjares –la UASD, el PRD, el PR y el mismísimo PLD-, perdiendo en esencia su vocación de base. En esos momentos últimos Fidelio varió la ruta: se tiró al campo, a Bonao, por los predios de la vieja combatiente Aniana Vargas, y se empeñó en un trabajo comunitario, popular, concreto, directo.

Lo particular de Fidelio es su hablar tranquilo, el siempre estar ahí, constante, solidario, tierno, sensible y receptivo, en la primera fila del honor, en junio, en abril, en todo estos años que pronto serán cincuenta años de lucha continua.

lunes, 22 de marzo de 2010

TAMBIEN SANTO DOMINGO MIRA HACIA ADELANTE

Tradición de lucha

Santo Domingo tiene un lugar destacado en la lucha del pueblo dominicano y de América Latina por la independencia, la libertad y el bienestar.

Santo Domingo ha enfrentado en más de una ocasión a los imperios más poderosos, desde la España colonialista, pasando por las agresiones piratas de los ingleses, al imperio de Napoleón y al imperialismo norteamericano en dos ocasiones, 1916 y 1965.

Santo Domingo también ha combatido a los tiranos, que desde el inicio de la vida republicana han usurpado el poder y con el mismo han entregado el país a potencias extranjeras y han sojuzgado los mejores hombres y mujeres.

Hoy día, en el Gran Santo Domingo, vale decir, la suma del Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo, bregamos por la construcción de una alternativa política, un espacio de participación común para cambiar el rumbo del país. Miramos hacia delante, y no nos detendremos ante las dificultades y sacrificios que se interponen en el logro de este noble objetivo.

Gran Santo Domingo: o somos pobres o hemos sido empobrecidos.

Somos pobres y empobrecidos porque 45 de cada cien personas que vivimos en el Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo somos pobres, es decir, que los ingresos que tenemos no son suficientes para cubrir nuestras necesidades de alimentación, vivienda, ropa, transporte y medicinas.

Somos pobres y empobrecidos porque 39 de cada 100 familias viven en casas hacinadas, y cada día es más difícil para una familia tener casa propia debido al alto costo de los materiales de construcción y el precio de las tierras. El 75 por ciento de las familias no tienen títulos de propiedad de las casas donde viven

Somos pobres y empobrecidos porque a la mitad de los ciudadanos y ciudadanas de esta zona del país se nos niega el derecho a la salud gratuita y de calidad, teniendo nosotros que pagar con nuestros bajos ingresos del 50 por ciento de los gastos en medicamentos, análisis e internamientos incluso en los hospitales del Estado.

Somos pobres y empobrecidos porque el 30 por ciento de los que vivimos en el Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo no tenemos seguro de salud.

Pobres y empobrecidos, porque los apagones llegan incluso hasta 20 horas imposibilitando el desarrollo de las actividades productivas, educativas, recreativas, en los hogares y el libre transito en nuestras calles y comunidades.

Somos pobres y empobrecidos porque el 25 por ciento de las familias de nuestros barrios pobres no tienen conexión con el acueducto, y porque las casas que tienen conexión con el acueducto no reciben agua diariamente ni tampoco es segura esta agua para el consumo humano.

Somos pobres y empobrecidos porque una alta proporción de niños y niñas no tienen actas de nacimiento, pudiendo llegar en los barrios pobres hasta el 50 por ciento, es decir, a miles de niños y niñas se les niega el derecho a un nombre y a su nacionalidad, a estudiar, tener seguro de salud y otros derechos que dependen del registro de nacimiento.

Somos pobres y empobrecidos porque 45 de cada 100 niños no tienen acceso a la educación inicial, siendo esta hoy fundamental para el desarrollo en los menores de cinco años.

Somos pobres y empobrecidos, porque los trabajadores por cuenta propia de nuestros barrios, los pequeños comerciantes, dueños de talleres, imprentas, salones de belleza, y todo tipo de industria, comercio y artesanía no cuentan con el apoyo del Estado, siendo este sector el que acoge el 53.4% de las personas ocupadas de la capital y la provincia Santo Domingo.

Somos pobres y empobrecidos porque la violencia que sufre la población triplica los promedios mundiales que son considerados “normales”, de tal suerte que no hay ninguna familia que no haya sido afectada por la delincuencia. Esta situación de delincuencia y violencia nos ha venido quitando el sentido de solidaridad y la confianza que une las familias y las comunidades.

Esto ocurre mientras los que se benefician de la delincuencia y el narcotráfico están muy seguros en sus torres de lujo, en sus ministerios del Estado, en sus puestos en el congreso, en sus jefaturas de estado mayor, sus comités centrales y en sus alcaldías en los ayuntamientos.

Somos pobres y empobrecidos porque los ayuntamientos del Distrito Nacional y de la provincia de Santo Domingo, violando la Ley 176-07, no permiten la participación ciudadana, violan el derecho al presupuesto participativo y no planifican las inversiones, contrario a ello, las obras son resultado del capricho de los funcionarios y están cargadas de corrupción y clientelismo.

Pobres y empobrecidos porque el costo de los alimentos, de las medicinas, del transporte y otras necesidades y servicios llevan a reducir el consumo en estos renglones básicos, porque se reducen nuestros ingresos. Comer, vestirse, tomar medicinas y transportarse cada día es más caro.

En fin, los ciudadanos y ciudadanas del Distrito Nacional y la provincia de Santo Domingo somos vulnerables por que nuestros derechos son vulnerados, por el gobierno nacional y los ayuntamientos

El momento es para una nueva opción

ALIANZA PAIS, es el inicio de la construcción de una nueva opción, que tiene como objetivo desplazar del poder a los partidos tradicionales que han desgobernado este país en los últimos 50 años.

Frente al comercio de la política expresada en el clientelismo, la compra de conciencia, el transfuguismo y otras desviaciones, en ALIANZA PAIS asumimos la política como un ejercicio de reivindicación social, de servicio al pueblo y de instancia fundamental para cambiar el país.

En el Gran Santo Domingo, los hombres y mujeres de ALIANZA PAIS trabajamos para su reconocimiento electoral, lo cual nos ha permitido entrar en contacto con decenas de miles de ciudadanos que nos han planteado sus inquietudes y preocupaciones.

Miles de ciudadanos y ciudadanas nos han dado su apoyo. A ellos les agradecemos la confianza depositada. Muchos más nos han puesto su oído atento, abierto sus puertas y dado su mano acogedora.

A estas personas les decimos que a ellas seguiremos acudiendo para acompañarles en sus luchas, en sus sueños y en sus iniciativas. A esos miles de personas que han perdido la confianza en los partidos incluso en la actividad política, les decimos que confíen en sí mismos y en el pueblo dominicano.

Gracias.

sábado, 20 de marzo de 2010

RUBEN BICHARA INSULTA INTELIGENCIA: COMPARA SERVICIO ELECTRICO CON COLMADO

Por Gregorio Moya E.

En una participación que tuvo el ingeniero Ruben Bichara en un encuentro con líderes comunitarios, este manifestó que la distribución de energía eléctrica por parte de EDEESTE es similar a la distribución que realiza un colmado.

Una distribuidora eléctrica no produce energía, así como un colmado no produce las mercancías que vende. La distribuidora le compra a una generadora de electricidad energía, la cual ella distribuye a los usuarios. Igualmente un colmado compra mercancías que luego vende al detalle a consumidores. Hasta ahí la comparación es aceptable. Pero esa simplicidad esconde algunas cuestiones fundamentales.

Un colmado es un pequeño comercio, propiedad de un pequeño burgués, cuyo objetivo es obtener ganancias.

Una empresa de electricidad no es un pequeño comercio. Su dueño no es un pequeño burgués, sino el Estado, cuyo objetivo garantizar el servicio de energía eléctrica para las actividades productivas, educativas, comerciales, recreativas y familiares.

En una sociedad moderna, el servicio eléctrico es un derecho y un indicador de desarrollo, por lo cual es un insulto a la inteligencia comparar una empresa de electricidad con un colmado.

Por otra parte, la crisis eléctrica se agudizó luego de la privatización, que aunque las distribuidoras son del Estado, y gran parte del sistema eléctrico, sus beneficios van a intereses privados que tienen contratos perversos.

Finalmente, llamar a la población a pagar la energía no responde a la transparencia. La población paga la energía a través del presupuesto nacional, los préstamos que se toman para pagar a los generadores de electricidad son pagados por la población, el subsidio de energía se paga con el presupuesto nacional, es decir, con los impuestos de los ciudadanos dominicanos. Y si eso es así, como es cierto que quienes más pagan en impuestos son los trabajadores y los pobres, queda claro que, obligar a la población a pagar apagones constituye un tributo doble por un servicio más que deficiente.

martes, 9 de marzo de 2010

Carta de José Dunker

San Pedro de Macorís, R.D.

6 de Marzo, 2010.

CARTA ABIERTA

A mis compueblanos de San Pedro de Macorís:

El próximo 16 de Mayo nos toca decidir si queremos que las cosas sigan igual, o si soñamos con un país mejor; si queremos seguir por el camino actual, o si llegó el momento de cambiar de rumbo.

No se trata de un simple juego en el que cada cual quiere que gane su equipo. Se trata de algo más serio. Nuestro país es hoy un paciente con necesidad de transfusión e inyecciones de emergencia. Estos son los síntomas…

Observa, en primer lugar, el caos en el tránsito. En cualquier ciudad el tránsito es un reflejo de lo que pasa en la vida cotidiana. Si no se respeta el semáforo, ni nadie cede el paso, y las mismas autoridades ponen el mal ejemplo, eso mismo sucede en el resto del país. Este caos produce pérdidas económicas, estrés, retrasos, y accidentes fatales que se pudieron evitar… ¡Esto no puede seguir así!

En segundo lugar, nuestro país es líder en corrupción, solo superado por otros seis países, sin que se someta a ningún funcionario a la acción de la justicia, y cuando apenas se produce una rotación de un puesto para otro... ¡Esto no puede seguir así!

En tercer lugar, observa que no pasa un día sin que la prensa informe de incidentes en los que la fuerza pública aparece involucrada en crímenes, robos, y tráfico de droga. De cada cinco asaltos tres son cometidos por las mismas fuerzas encargadas del orden… ¡Esto no puede seguir así!

En cuarto lugar, la desconfianza de las fuerzas del orden y de la justicia conduce a la gente a hacer justicia con sus propias manos, lo cual ocurre cuando se atrapa un ladrón, con el riesgo de castigar al inocente… ¡Esto no puede seguir así!

En quinto lugar, la escuela ha dejado de ser un lugar seguro. Hemos escuchado de un niño de 14 que mata a otro de 10, y una maestra a punto de ser envenenada por un estudiante de 12. Nuestro país sobresale en cuanto a peor calidad en educación primaria… ¡Esto no puede seguir así!

En sexto lugar, a pesar de que en los últimos 50 años el país ha tenido uno de los mayores crecimientos económicos de América Latina, las autoridades reconocen que 3,600,000 dominicanos y dominicanas viven en la pobreza… ¡Esto no puede seguir así!

En séptimo lugar, asistimos a una injusta distribución de la riqueza, pues, mientras un policía raso, o un maestro de escuela, ganan apenas $4000 mensuales, los grandes funcionarios reciben ingresos por encima del medio millón mensual, y algunas veces muy por encima del millón de pesos mensuales… ¡Esto no puede seguir así!

En octavo lugar, nuestro crecimiento económico se nutre de mujeres que emigran a vender su cuerpo como prostitutas, de compatriotas que caen en el tráfico de estupefacientes, y de los viajes ilegales, sea de haitianos por la frontera o de dominicanos hacia Puerto Rico, todo lo cual nos convierte en un país que vive de la ilegalidad… ¡Esto no puede seguir así!

En noveno lugar, un informe denunció que 20 leyes aprobadas por el Congreso y dictadas por el Poder Ejecutivo estaban engavetadas. Un funcionario admitió que el actual presupuesto viola 24 leyes vigentes… ¡Esto no puede seguir así!

En décimo lugar, la oferta de servicios públicos está en su peor momento. ¿Quién confía en los hospitales y escuelas públicas, en los servicios policiales, en el abastecimiento del agua o de la energía eléctrica? Debido a esto tenemos que recurrir a clínicas y colegios, a vigilantes privados, a cisternas y plantas eléctricas, lo cual encarece el presupuesto doméstico… ¡Esto no puede seguir así!

Esta situación nos perjudica a todos, civiles y militares, gente del gobierno y gente de la oposición, políticos y apolíticos, pues estamos montados en el mismo barco, y ese barco es la Republica Dominicana. La crisis es como un boomerang que en su retorno ataca al que menos lo espera. Tener mucho dinero solo significa mayor riesgo de ser asaltado y de ser víctima de un maleante. ¡Esto no puede seguir así!

Nuestro querido San Pedro de Macorís, “Sultana del Este”, “Macorís del Mar”, “Ciudad de los bellos atardeceres”, motor económico del país a principios del siglo pasado, pasa en la actualidad por un momento de reflujo. Primero vino la crisis de la industria azucarera. Luego vino la caída de la zona franca. Playa de muerto y nuestro rio Higuamo están enfermos. Tenemos 20 balnearios y playas clausuradas por la defensa civil. Nuestro puerto sigue subutilizado. Nuestros edificios históricos están olvidados. No valen reclamos para que nos concluyan el acueducto y el alcantarillado. Las autoridades nacionales no nos hacen caso.

La gente honesta de esta provincia no puede seguir indiferente. Tenemos que dejar la comodidad de las gradas y entrar al terreno de juego. Necesitamos candidaturas frescas y atractivas para las venideras elecciones. PROPUESTA ALEGRÍA es un plan de desarrollo provincial. Nuestro objetivo es el relanzamiento de San Pedro a partir del TURISMO ECOLÓGICO. Esta definición nos permitirá aprovechar los tremendos recursos que tiene nuestra provincia. Hay que rescatar el puerto y las playas. Hay que reivindicar a los guloyas y volver con los coches por nuestras calles. Hay que reparar los edificios históricos. Los cañaverales ociosos se pueden sembrar con agricultura orgánica. Podemos instalar invernaderos y jardines ecológicos.

Para lograr todo esto el país requiere una triple inyección de emergencia. Se requiere una inyección ética, lo cual significa una verdadera revolución moral en reclamo al respeto por los fondos públicos. Se requiere una inyección de equidad, de modo que nadie sea marginado ni excluido por razones de raza, sexo, credo, clase social, ni militancia política. Se requiere una inyección de eficiencia, de modo que gastemos menos, pero que se logren mejores servicios públicos. Todo eso es posible con voluntad política, con honestidad, y con amor sincero por la gente.

Estas elecciones son la oportunidad de iniciar la construcción de una nueva República Dominicana y un San Pedro feliz. Vota por la alegría en estas elecciones. Apoya nuestras candidaturas en la boleta #14 de MIUCA ACCION POR EL CAMBIO.

¡PROPUESTA ALEGRÍA! ¡Por un San Pedro feliz!

José A. R. Dunker L.

Senador