jueves, 31 de enero de 2013


Venezuela tiene ley de costos y precios para proteger los ciudadanos
Por Gregorio Moya E.
Para proteger a los ciudadanos de "los abusos flagrantes del poder monopólico en muchos sectores de la economía han originado que la base de acumulación de capital se materialice en los elevados márgenes de ganancia que implica el alza constante de precios sin ninguna razón más que la explotación directa e indirecta del pueblo." (ver http://www.correodelorinoco.gob.ve/)

Porque en sociedades como la venezolana (al igual que la nuestra hay "asimetrías de los agentes en la dinámica económica han derivado en precios altos y en daños incalculables a la economía de los consumidores." (ver http://www.correodelorinoco.gob.ve/)

Por las prácticas especulativas que hay en estos países capitalistas, el gobierno de Chávez necesarios para mantener la estabilidad de precios y propiciar el acceso a los bienes y servicios  a toda la población en igualdad de condiciones, en el marco de un modelo económico y social que privilegie los intereses de la población y no del capital.

Esta ley de costos y precios prevé incrementar la eficiencia económica en el país. Esta ley se basa en los siguientes principios:

  1. Principio de Desarrollo: orienta al logro del desarrollo socioeconómico, armónico endógeno, garantizando de esta manera el vivir bien de la sociedad Venezolana.
  2. Principio de Equidad: promueve el uso de la planificación, y el control de los costos empresariales que coadyuvan a la generación y construcción de precios justos.
  3. Principio de DinamismoÑ organiza y funciona de acuerdo a las nuevas tendencias, necesidades y cambios que ocurren dentro de la estructura económica y las relaciones socioproductivas de la Nación.
  4. Administrativa: concentra y establece los trámites administrativos indispensables, para reducir, según la utilidad, el número de requisitos y recaudos, proporciona mecanismos ágiles y sencillos para procesar las consultas, propuestas, opiniones, denuncias, sugerencias y quejas que realicen los usuarios y usuarias sobre los servicios prestados.
Cuanta falta hace una ley como esta en República Dominicana, donde todo está cartelizado por una serie de monopolios que se han especializado en esquilmar a la población. Antes de la reforma fiscal los precios de todos los productos subieron, en ese afán de ganancia que caracteriza a esta sociedad y modelo economico que debe ser cambiado.

Lamentablemente los legisladores dominicanos aprueban leyes sin leerlas, son expertos en manejar fondos sociales de espaldas a las leyes y son los funcionarios que más violan las leyes que ellos mismos evacuan. Se necesita otro perfil de legislador, con compromiso social, honesto y vinculado a la población en base a principios.


lunes, 14 de enero de 2013

Los objetivos programáticos de Syriza (Grecia)



Blindar la protección social para hacer frente a la crisis humanitaria con un conjunto de medidas, reforzando los medios estatales disponibles, instituyendo las organizaciones populares auto-gestionadas y transferiendoles competencias, etc.
Anulación de los memorándums y de las leyes aplicadas, plan de relanzamiento económico y social
Renegociación de los préstamos y de la deuda con el objetivo de anular la mayor parte de la misma y el reembolso de resto en condiciones que reconozcan la prioridad de las necesidades del pueblo. Utilización de todos los medios para hacer frente a las presiones y a las actitudes intransigentes. Establecer, a pesar de las dificultades que surgirán, como regla de negociación la prioridad de las necesidades del pueblo.
Nuestra política fiscal se basa en una reversión completa de la austeridad y en giro de 180º de la lógica de los memorándum: reducción de los ingresos provenientes de pueblo, aumento de los impuestos de los poderes económicos, incremento de los gastos para el pueblo (estado social), disminución de los gastos hacia los económicamente poderosos.
Reconstrucción productiva basada en el trabajo digno, cubriendo las necesidades sociales y respetando el medioambiente. Planificación regional, cooperativas y empresas colectivas.
Propiedad social y pública y control del sistema bancario; inversión de los objetivos, creación de bancos públicos para apoyar la vivienda social, la producción agrícola y las pequeñas y medianas empresas.
Suspender las privatizaciones y el desmantelamiento del patrimonio público, reconstruir las empresas públicas bajo formas de control social, opuestas al modelo estatistas del bipartidismo de los últimos decenios.
Restablecer y reforzar el estado social y democratizar su funcionamiento: protección del empleo, de los parados y paradas, de la Seguridad social, de la sanidad y de la previsión social. La primera prioridad es la de garantizar un sistema de salud pública y los hospitales, las escuelas y universidades públicas.
Abolir las estructuras del Estado puestas en pie por la lógica de los memorándum; hacer frente a la corrupción y a la colusión; profundizar la democracia en las instituciones, introducir formas de democracia directa, de control obrero y social, reorganizar la administración pública reprimiendo el partidismo con el apoyo de la fuerza creadora de su personal directivo.
Poner el acento en la educación, la educación popular, la investigación científica y la cultura
Hacer frente a los problemas generados por la ausencia total de una política sobre los flujos de refugiados e inmigrantes. Regularizar, dar alojamiento y aportar cuidados sanitarios a los refugiados, examinar sus demandas, etc.
Hacer frente con firmeza a la criminalidad generada por la crisis y la política deliberada de los gobiernos del memorándum que también abolieron este derecho del pueblo. Hacer frente a los grandes intereses que se ocultan tras la actividad criminal.
Impulsar iniciativas y reforzar todos lo medios para revertir la arquitectura neoliberal de la zona euro. A través del Partido de Izquierda Europeo, trabajaremos por coordinar las luchas de todos los pueblos contra el enemigo común, la hegemonía neoliberal en Europa. Siendo conscientes de los diferentes ritmos en cada país y que ningún pueblo puede salvarse si los otros son vencidos, impulsaremos una lucha compleja y multiforme tanto en nuestro país como a nivel europeo.
Combinando el elemento nacional y patriótico con el verdadero elemento popular lucharemos por el bienestar, la defensa y la seguridad de los residentes y ciudadanos de nuestro país.
Nuestra política exterior será multilateral y pacifista basada en la independencia nacional y la protección de la integridad territorial.
(Tomado de Viento Sur, http://syrizaparis.wordpress.com/20...)

domingo, 13 de enero de 2013

¿Cuál es el peligro de la inmigración haitiana?


Por Gregorio Moya E.
La República Dominicana  tiene una serie de problemas fundamentales. Muchos, los herederos del tirano, incluyen la inmigración haitiana, como el principal problema de nuestro país. Incluso consideran que el hecho de compartir la isla con Haití en sí mismo es el problema.
Que la deuda externa sea un 40% del PIB palidece como problema ante la presencia haitiana para los xenófobos trujillistas y de nuevo cuño.
Los autollamados nacionalistas de ocasión dicen que los haitianos les quitan empleos a los dominicanos porque su mano de obra es más barata. Con poco le atribuirían el auge de la delincuencia también a los haitianos.
Muchos nacionalistas frente a los haitianos dicen que estos son culpables de la deforestación de nuestros bosques. Para ellos no ha sido la minería extractiva, la inequidad socioeconómica en la zona rural que lleva al conuquismo, y la irresponsabilidad gubernamental los causantes del deterioro ambiental en el país.
Al inicio de la epidemia del VIH/SIDA consideraban que el principal riesgo era también la inmigración haitiana. Achacan la alta tasa de mortalidad materna a que en los hospitales se dice que atienden a las haitianas que representan el 20% de los partos. Culpan a los haitianos de la malaria y hasta de problemas de higiene que hay en nuestras ciudades y campos.
En fin, hay una situación de xenofobia en el país, que oculta las causas de los grandes problemas del país.
No son los inmigrantes haitianos los que definen y aplican las políticas públicas en materia de desarrollo económico, en materia de educación y salud.
No es la inmigración haitiana la que amarró al país al ALCA, que ha puesto en mayor desventaja al país en el comercio internacional.
Tampoco los haitianos son responsables del abismo eléctrico en    que tienen al país un grupo de avivatos que se han hecho a su medida contratos eléctricos en los que cobran con plantas apagadas.
La inmigración haitiana que cortaba caña en los ingenios no es responsable de su privatización y canibalización de los ingenios.
La jerarquía civil y militar corrompida no tiene entre sus jefes a inmigrantes haitianos. Tampoco hay haitianos en el Congreso Nacional, el mayor estercolero que hay en el país.
Pudiéramos seguir, pero el rosario sería muy largo.
La inmigración haitiana tiene que ser analizada a profundidad, comprendiendo    que la misma forma parte de una marea que hay en el mundo, cuya osmosis va de donde hay peores condiciones de vida a donde hay posibilidades de mejora. No es un problema de opciones, es de realidades.
La inmigración haitiana nos plantea retos como nación y como pueblo. El primero es el de ser solidarios en medio de nuestras precariedades.
Un segundo reto es el de garantizar los derechos humanos sin discusión. Que una cantidad de dominicanos cuyos padres son de ascendencia haitiana se les niegue la nacionalidad porque sus padres eran indocumentados o estaban de paso es poner la ley por encima de la gente, cuando debe ser lo contrario, las leyes son para la gente, para garantizar su bienestar y derechos, en el mejor sentido evangélico, que muchos convenientemente olvidan.
El tema de la soberanía nacional no corre peligro con la inmigración haitiana, a menos que se piense que unos 1000 ciudadanos que piden pasar la frontera a que se le de trabajo y un cura, son un peligro, o que los haitianos que viven en el país se levantarían contra los dominicanos en una guerra que está en la cabeza de los antihaitianos trujillistas.
La capacidad productiva del país ha sido diezmada por el modelo de desarrollo económico que le han impuesto al país las potencias extranjeras, principalmente los yanquis.
La nación dominicana está amenazada por la dependencia que afecta nuestra capacidad de producir para cubrir nuestras necesidades como pueblo. El pueblo dominicano está amenazado por las ideas y valores que imponen también las potencias extranjeras, ideas que denigran nuestras raíces nacionales, que vulneran nuestra identidad como pueblo.
Y en eso aspectos, los haitianos de aquí, de allá y acullá tienen esas mismas amenazas. Otra cosa son las debilidades que tenemos los dominicanos. La principal amenaza es que no hay una clara distinción entre los buenos y verdaderos dominicanos de la facción antinacional que desde los primeros días de la independencia tomaron control del país.