Por Gregorio Moya E.
El pastor Ezequiel Molina estuvo de acuerdo y propuso que reformara la Constitución para permitir la reelección de Danilo Medina en 2015, sosteniendo que se merecía cuatro años más en el Gobierno. Muy político su mensaje, y basado en intereses habló el llamado pastor, que se prevalece de su condición religiosa para fijar y defender sus intereses. Esto nos recuerda el título de la obra "Prostitución en la casa de Dios", de la autoría de Haffe Serulle.
Recordamos que el presidente de
la Batalla de la Fe dio un mensaje machista y patriarcal el 1 de enero de 2025 cuando
dijo que "detrás de cada mujer exitosa en los negocios y las empresas,
posiblemente hay un hogar descuidado", con lo cual pone sobre la mujer el
rol de cuidado del hogar y la familia y descarga al hombre de responsabilidades
de cuidado.
Resulta que, para mantener sus
intereses dentro de la familia, el vicepresidente de la Batalla de la Fe es el
hijo de Ezequiel Molina, el también Pastor Ezequiel Molina jr., funcionando
esta entidad con un esquema empresarial, no es de fe.
Ahora, el pastor Ezequiel Molina
apoya al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en su accionar bélico
contra Irán, y coincide con este en sus ataques al papa León XIV por pedir la
paz, y tildar al jefe de la iglesia católica de actuar a favor del islam.
Jeffrey D.
Sachs, refiere en un artículo lo que el considera patologías que dominan a
Netanyahu, primer ministro del Estado de Israel y Trump, presidente de EEUU. En
efecto, Sachs dice que estos dos mandatarios están “dominados por tres
patologías interconectadas. La primera es la personalidad: ambos son
narcisistas malignos. La segunda es la arrogancia del poder: hombres con la
capacidad de ordenar la aniquilación nuclear y, por lo tanto, sin ningún tipo
de restricción. La tercera —y la más peligrosa de todas— es el delirio
religioso: dos hombres que creen, y que quienes los rodean los llevan a creer a
diario, que son mesías encargados de cumplir la voluntad de Dios. Cada una de
estas patologías intensifica las demás, de modo que, en conjunto, sitúan al
mundo en un nivel de peligro sin precedentes.
Sin dudas que
en el caso de Trump vemos ese mesianismo al promover una imagen en su propia
red social donde aparece como Jesucristo. Eso no le molesta ni le inquieta al
pastor Ezequiel Molina, muy por el contrario, es de los que intensifican ese
mesianismo de Trump.
Coincide
Ezequiel Molina, de ahí su identificación con Trum, en la ausencia de
conciencia moral o compasión hacia los demás. Esos demás son los palestinos,
las niñas asesinadas por un misil en una escuela. Es porque esos seres,
palestinos, iraníes son islámicos, es decir, no son prójimos.
La decena de
miles de asesinados por el Estado de Israel no afecta la sensibilidad de
Ezequiel Molina, siendo más de la mitad niños y mujeres no combatientes.
Ezequiel molina y los cristianos-sionistas defensores del Estado de Israel y
del imperialismo no le conmueve que, desde aviones no tripulados, desde barcos
de guerra se lancen misiles, bombas, metralla y toda forma de muerte masiva.
No hay que ser cristiano, religioso para coincidir que lo más importante es el amor y que la paz es el valor más importante, y que Trump no representa ni promueve el amor ni la paz. Tampoco lo hace desde su ministerio el pastor Ezequiel Molina, que en su dilatado ejercicio ha apoyado gobiernantes corruptos, ha atacado a las mujeres y sus derechos, y como nazi-sionista coincide con la política de guerra impuesta por Trump y Netanyahu al mundo.


Un comentario acertado y correcto. Estos pastores millonarios y que juegan con la fe por el dinero. Son fanáticos y no miran la gente que muere cada día
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